Fortalezas y Debilidades, ?de qué hablamos?
Maor Rozen
UEFA PRO & CONMEBOL Coaching License, MBA in Business Administration, Professional Coach and Coach Educator in 4 continents. Expert in Tactical Development of Talents.
Cuando comencé a formarme como Técnico de Fútbol (Entrenador), me ense?aban los sistemas de juego y cuales eran sus puntos fuertes y débiles de cada uno de ellos.
Viniendo de un país donde los mayores logros históricos se lograron desde el 1-4-3-3, pasamos por todas las variantes habidas y por haber. Línea de 4, línea de 3, mediocampistas en línea, en rombo, punteros (extremos) jugando a pierna hábil, delanteros centro de área o “falsos” y más.
Sin embargo, desde el comienzo de mi formación como entrenador -luego que una lesión me retirara de la práctica profesional como futbolista- nunca comulgué con ese enfoque de clasificar a los sistemas de juego por sus fortalezas y debilidades.
Directamente no creo en eso. A los sistemas de juego los hacen fuertes o débiles sus jugadores y los rivales. Todo depende de los futbolistas de los que uno dispone pues si dos equipos juegan con el mismo sistema de juego (y no organización de juego) en teoría tendrían que empatar siempre. Según los teóricos, los dos tienen las mismas fortalezas y debilidades.
Un sistema de juego se hace fuerte o débil según los CONCEPTOS DEL JUEGO que manejan sus futbolistas de acuerdo a la propuesta de su Entrenador.
Decir que el 1-5-3-2 tiene debilidades en el trabajo ofensivo pues no hay amplitud y los laterales tienen que realizar grandes esfuerzos, es teoría. Ahora, si los volantes se vuelcan a las bandas para triangular y las puntas trabajan en desmarques de ruptura, llegar a portería adversaria se simplifica.
Decir que un 1-4-4-2 mantiene equilibrado defensivamente al equipo es relativo. Si se juega en rombo, en línea o en formación 1-3 con los medios sigue siendo el mismo sistema, pero tiene demandas físicas distintas y requieren de equilibrar al equipo de diferente forma.
Mis jugadores han ganado partidos jugando con sistemas de juego que a priori no eran convenientes frente a lo que, también a priori, proponía el adversario;
simplemente, mis futbolistas manejaban los conceptos defensivos y ofensivos que yo les proponía, y lo hacían a la perfección lo que les permitía romper cerrojos difíciles de abrir y abortaban cualquier intento de progresión rival.
El conocimiento profundo de los jugadores propios y rivales (e inclusive el estilo del Entrenador del oponente) a menudo sirve más que informarse acerca del sistema de juego que utiliza el adversario. Ahora, si hago jugar a mis futbolistas desde, en y hacia posiciones donde no pueden desarrollar sus mejores cualidades, perdí el partido antes de jugarlo.-
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?Strengths and Weaknesses, what are we talking about?
When I started training as a Football Coach, I was taught about the most common play systems and their strengths and weaknesses.
Coming from a country where the greatest historical achievements were gotten from the 1-4-3-3 formation, it was important to study as well all the variants that other countries implemented. Line of 4, line of 3, midfielders in line, in a diamond, left foot wingers playing on the left flank, central forwards or “false” centre forwards and more.
However, from the beginning of my training as a coach - after an injury retired me from professional football practice - I never agreed with that approach of classifying systems of play from their strengths and weaknesses.
I simply do not believe in that. Playing systems are made strong or weak by their players and rivals. It all depends on the players available to you, because if two teams play with the same playing system (and not the organization of the game) in theory they should always draw. According to the less pragmatics, both have the same strengths and weaknesses.
A playing system becomes strong or weak depending on the CONCEPTS OF THE GAME that its players use in accordance with the proposal of their Coach.
Saying that a 1-4-4-2 keeps the team balanced defensively is relative. If the midfielders play in a diamond shape, in a line or in a 1-3 formation, it is still the same system, but it has different physical and tactical demands and requires balancing the team in a different way.
My players have won matches by playing with patterns of play that a priori were not convenient against what, also a priori, the opponent was proposing;
simply, my players handled the defensive and offensive concepts that I proposed to them, and they did it perfectly, which allowed them to break through difficult-to-open locks and abort any attempt by the opponent to progress.
A thorough knowledge of one's own and rival players (and even the play style of the opponent's Coach) is often more useful than being informed about the game system that the opponent develops. Now, if I make my players play from, in and towards positions where they cannot develop their best qualities, I lost the match before playing it.-
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