Agilidad Emocional
Cuidado con la "positividad forzada" o cualquier estado emocional forzado, no auténtico y rígido.
La gestión de las emociones es clave para el liderazgo y para ejercer cualquier habilidad profesional que necesitamos en nuestro trabajo. Sin embargo, gestionar emociones no consiste en obligarse a manifestar constantemente emociones que consideramos (equivocadamente) positivas tipo alegría, positivismo o amabilidad, y eliminar las que consideramos (equivocadamente) negativas como el miedo, el enfado, el pesimismo.
Gestionar emociones consiste en tener flexibilidad emocional y no quedarse estancado/a constantemente en un estado emocional, incapaz de sentir y expresar emociones que encajan mucho mejor en un contexto o en una situación determinada, que nos llevarían a unos comportamientos mucho más eficaces en dicho contexto o dicha situación.
Por ejemplo, mirad esta imagen, sacada de la web de la psicóloga y profesora de Harvard, Susan David, que ha escrito un libro que se llama precisamente “Agilidad Emocional”, una obra que leí hace a?os y que me parece clave, junto con “Inteligencia Emocional” de Daniel Goleman. En esta imagen, Susan David aborda el tema de la “Positividad Forzada”, esta positividad que a veces nos obligamos a sentir para decir que todo va bien cuando todo no va tan bien o incluso va mal, que es cuestión de ver el lado buena de las cosas cuando claramente hay un lado malo que sigue perjudicándonos, que el único hecho de pensar en positivo hará que la cosa se solucione cuando está última sigue sin resolverse. Esta positividad que invade a veces algunos departamentos de algunas empresas, o bien algunos grupos humanos, o algunas familias, y consigue lo contrario de que lo que está buscando: no resuelve nada, y después de la euforia pasajera, hace sufrir el doble o hace sufrir sobre un largo periodo de tiempo. También lleva al enga?o y al auto enga?o, por querer disfrazarnos de una emoción, cuando en el fondo de nosotros, en la raíz más profunda, sentimos algo completamente diferente pero no nos autorizamos a sentirlo, a expresar,… nos “castramos emocionalmente” para dar buena cara. Esto no solo ocurre con la “Positividad Forzada”, al revés puede ocurrir con la “Negatividad Forzada”. Es cuando estamos constantemente estancado en un estado emocional donde vemos lo negativo en todo, donde pensamos que solo puede ocurrir lo peor, donde no confiamos en nadie, etc.
Pero bueno, como una imagen vale más que mil palabras, os dejo con la imagen que os he traducido al castellano y el link a su post sobre “Forced Positivity” si os interesa profundizar (en inglés): https://www.susandavid.com/podcast/overcoming-forced-positivity/
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Retomando la metáfora del edificio en llamas de la imagen, y para explicar a mis coachees que no existen malas o buenas emociones, sino que conviene saber leerlas, expresarlas y utilizarlas según el contexto, les suelo decir que en un incendio, prefiero un jefe de bombero “pesimista” que un jefe de bombero “optimista”, porque prefiero estar fuera del edificio que dentro para averiguar si se va a quemar completamente o no…